Archivos Mensuales: mayo 2021

El día 19 de mayo de 2021 se cumplirán 126 años de la despedida física de este mundo de José Julian Martí Pérez, politico, escritor, docente, pensador, periodista y combatiente, nacido el 28 de enero de 1853 en La Habana, Cuba, de padres españoles, pero forjado con gran espiritu independentista, habiendo caido por el efecto de tres disparos hechos por fuerzas de la ocupación española, mientras cabalgaba junto a su ayudante Angel de la Guardia.

José Martí, el poeta, le regaló a la eternidad este imborrable poema al que muchos denominan Guantanamera, pero su título está en su primer verso. Loor a Martí…!

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.


Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:

Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.


Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.


He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez —en la reja,
A la entrada de la viña,—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca:—cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.


Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro,—es
Que mi hijo va a despertar.


Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno
,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.


Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.


Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.

Los bueyes que tiran de un arado son una pareja inseparable y su disciplina es asombrosa.

Al colocárseles en yugo, cada uno se alinea en la posición acostumbrada.

El buey de la derecha camina por dentro del surco y el otro guía sus pasos por donde se abrirá el próximo surco.

El conductor del arado, a quien identifican como el “arador”, es una persona especializada en definir el ancho y la profundidad de cada surco para hacer el corte de la tierra según las necesidades del agricultor que habrá de cultivarla.

Su papel de “hablar con los bueyes” es fascinante, pero muchas veces tiene que castigarlos a base del uso de un fuete.

Cada buey es bautizado con un nombre corto y de fácil pronunciación para el operador del arado, quien los llama por ese alias y ellos obedecen.

Muchos nombres de bueyes muy populares se mencionan en la versión del merengue Siña Juanica interpretada por Vinicio Franco con la Orquesta de Rafael Solano: “Dame guto” “Vida mía”, “Bolefuego”, “Ojo Negro”, “Belleza”. Muchos aradores les gusta el nombre de “Bandera”, “Brillante”, “Moreno” y otros más.

Las abejas en la flor

A las clases que ya es hora,

de empezar nuestra labor,

están haciendo las suyas,

las abejas en la flor.

Y si trabaja la abeja

y acaba en miel su labor,

trabajemos en la escuela

y haremos algo mejor.

Ese bello mensaje que se cantaba de manera consuetudinaria, como una tradición en las escuelas y colegios de la República Dominicana, al cierre del acto ceremonial de izar el símbolo patrio y entonar las sacrosantas palabras del himno nacional de Reyes y Prud´Homme, debe imponerse de nuevo a partir de que estén dadas las condiciones para retornar a las aulas sin riesgos para los alumnos, padres, profesores y demás personal de apoyo necesario para el desenvolvimiento de las actividades de cualquier centro educativo.

Es indispensabe que el Covid19 deje de ser el causante de un incremento de la ocupación hospitalaria en proporciones tan alarmantes como las que reporta Salud Publica al momento de la publicación de esta entrega.

La reapertura de los centros educativos debe ser una decisión consensuada.

Las autoridades sanitarias y educativas deben estar de acuerdo en que la salud es lo primero.