Las atribuciones de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana, de acuerdo con el artículo 10 de su Ley Orgánica, son las siguientes:

Artículo 10.- Atribuciones. Además de las atribuciones que le confiere la Constitución de la República, la Cámara de Cuentas tiene las siguientes:


1) Practicar auditoría externa financiera, de gestión, estudios e investigaciones especiales a los organismos, entidades, personas físicas y jurídicas, públicos o privados, sujetos a esta ley;


2) Solicitar a quien corresponda, toda la información necesaria para cumplir con sus funciones;


3) Tener acceso irrestricto a las evidencias documentales, físicas, electrónicas o de cualquier otra naturaleza, necesarias para el cumplimiento de sus atribuciones de auditoría, estudios e
investigaciones especiales de la gestión pública y de las personas físicas o jurídicas de carácter privado, sujetas al ámbito de esta ley;


4) Formular disposiciones y recomendaciones de cumplimiento obligatorio por parte de los servidores públicos que son legal o reglamentariamente responsables de su aplicación;


5) Identificar y señalar en los informes los hechos relativos a la violación de normas establecidas que originan responsabilidad administrativa, civil o indicios de responsabilidad penal;


6) Emitir resoluciones, con fuerza ejecutoria, en el ámbito de la responsabilidad administrativa y civil;


7) Requerir a las autoridades nominadoras la aplicación de sanciones a quien o quienes corresponda, en base a los resultados de sus actividades de control externo;


8) Elevar los casos no atendidos, señalados en el literal anterior, a las máximas autoridades nacionales, con el objeto de que se apliquen las sanciones correspondientes a los involucrados en los hechos de que se trate;


9) Requerir a la autoridad competente la aplicación de sanciones administrativas a los servidores públicos que no colaboren con el personal de la Cámara de Cuentas para el adecuado cumplimiento de sus funciones, o que de alguna manera obstruyan el buen desenvolvimiento de las mismas;

10) Investigar las denuncias o sospechas fundamentadas de hechos ilícitos contra el patrimonio público, o apoyar, si es el caso, las labores de los organismos especializados en la materia;

11) Emitir normativas en materia de control externo;

12) Conocer y opinar de manera vinculante las normativas de control interno;

13) Requerir a la Contraloría General de la República y, por su conducto, a las unidades de auditoría interna, el envío de sus planes de trabajo y los informes de sus actividades de control, en el plazo máximo de un mes, contado a partir de la fecha de recepción de la solicitud;

14) Solicitar que la Contraloría General de la República, o las unidades de auditoría interna, si es el caso, verifiquen el cumplimiento de las disposiciones y recomendaciones emitidas por la Cámara de Cuentas;


15) Elaborar y actualizar los reglamentos, manuales, guías y demás instrumentos que se requieran para su desarrollo organizacional y administrativo;


16) Auditar o analizar con oportunidad la ejecución del Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos que cada año aprueba el Congreso Nacional;


17) Participar por iniciativa propia, o apoyando a otros organismos, en actividades que prevengan o combatan la corrupción;


18) Suscribir convenios de cooperación técnica, con instituciones nacionales e internacionales, relacionados con sus funciones;


19) Evaluar el trabajo de auditoría externa efectuado por firmas o personas naturales privadas, en las entidades y organismos sujetos a esta ley;


20) Proporcionar asesoría técnica a las entidades y organismos sujetos a la aplicación de esta ley, respecto a la implantación del Sistema Nacional de Control y Auditoría en las materias que le competen, de acuerdo con esta ley;


21) Emitir los reglamentos que sean necesarios para la cabal aplicación de esta ley;


22) Todas las demás que tiendan a fortalecer y promover la gestión eficiente, eficaz, económica y transparente de la administración de los recursos públicos y la rendición de cuentas.

Todos los incisos descritos en ese numeral podrán ser revisados uno por uno, por quien desee tomarse esa tarea, y no resistirían ningún tipo de análisis sobre la calidad de la cabal ejecución de sus mandatos.

En una ocasión se divulgó la especie de que la Superintendencia de Bancos no le suministraba las informaclones requeridas por la Cámara de Cuentas bajo el alegato de que se era violatorio del “secreto bancario”.(*).

Si absurda es la respuesta de la Superintendencia, más absurda fue la actitud de la Cámara de Cuentas al no revelar tal acción como una limitación impuesta al alcance de su trabajo.

Hoy en día, la Procuraduria General de la República interroga dos altos funcionarios de la Cámara de Cuentas por alegada obstrucción a la Justicia, pero sería muy importante que ese interrogatorio se haga extensivo al ex Superintendente de Bancos para documentar mejor los resultados de la investigación.

(*) SERVICIOS DE ACENTO.COM.DO 11-09-2020 17:07

¡Titulares de agosto de 2012!

¡Encomiables medidas dictadas por el Gobierno, demostrando gran voluntad política!

1-El presidente Danilo Medina supervisará personalmente las compras y contrataciones del Estado.

2-Quedan prohibido el uso de las tarjetas de crédito de parte de los funcionarios, con excepción de las del Presidente, la Vicepresidenta y los principales ejecutivos del Banco Central.

3-Quedan prohibidas las fiestas y canastas navideñas, con excepción de las que son utilizadas para repartir a las familias dentro de los planes sociales del Estado.

4-Queda prohibido el uso de los vehículos de alto cilindraje y de lujo. Estos vehículos se tasarán y se venderán.

5-Se reducirán al mínimo de los viajes al extranjero de funcionarios.

6-Se limitará a lo estrictamente necesario la provisión de combustibles.

7-Se prohíbe a los funcionarios aceptar dádivas o regalos durante el tiempo que duren en el cargo.

8-Se prohíbe a los funcionarios involucrarse en diligencias y dar facilidades en casos en que estén involucrados sus familiares hasta la cuarta generación.

9-Se prohíbe la remodelación y compra de mobiliario en oficinas del Estado.

10-El cumplimiento de las medidas será responsabilidad de cada ministro.

11-Se crean once (11) comisiones para dar seguimiento a las disposiciones de austeridad y garantizar su cumplimiento estricto.

12-Se pone a cargo del Ministerio Publico el “sistema de consecuencias” en caso de que las disposiciones no sean cumplidas por parte de los funcionarios.

¡Así empiezan muchas historias!

Esas son las cosas que han enseñado a la gente a profanar las decisiones oficiales y repetir el dicho acostumbrado: “Escobita nueva… barre bien..!”

Casi nada de lo anunciado en ese año se ha cumplido, aunque se debe reconocer, algo muy trascendental que fue una promesa de toma de posesión, pero no se han cosechado los frutos que se esperaban: El 4% del PIB para la Educación.

El destacado escritor y jurista dominicano, José Luis Taveras hizo una entrega al Diario Libre de fecha 26 de noviembre de 2020 que nos recuerda el libro Derecho más Deber, Costo más Beneficio, cuya portada nos sirve de ilustración, y una charla ofrecida por el Juez coordinador de los juzgados de instrucción, José Alejandro Vargas, hace algún tiempo.

No hay dudas, de que si las voces que crean opinión se aúnan en la búsqueda de soluciones a un tipo de desigualdad que tiene una carga presupuestaria insostenible, algo positivo habrá de lograrse, si se utiliza el insustituible fertilizante de la voluntad política.

José Luis Taveras escribió: “Clamamos a diario por un sistema de convivencia ordenado, equitativo y retributivo. Vivimos el frenesí del llamado “empoderamiento ciudadano”: una voluntad expansiva que reclama espacios y oportunidades en los centros de decisión. No pasa una década sin que emerjan nuevos colectivos que demandan la tutela de sus derechos con base en sus propias identidades. Las siglas de algunos no soportan más letras.

Los derechos se atomizan según los intereses y afinidades esenciales o accidentales. Tenemos derechos de todas las categorías y para todas las edades, tallas, géneros y preferencias; cada grupo demanda cuotas de participación. Domina en el mundo liberal la euforia de derechos como ejercicio de una libertad cada vez más individual.

Las calles de cualquier ciudad del mundo sirven de cauce expresivo a un torrente ya rutinario de protestas y reclamos. Las pancartas, los gritos y las proclamas son parte viva de las estampas urbanas en las sociedades democráticas occidentales. Consumidores, electores, políticos, ciudadanos, obreros, estudiantes, ambientalistas, mujeres, homosexuales, etc., militan en defensa de los derechos que les otorgan sus condiciones e identidades. Los derechos constituyen la nueva religión del siglo XXI. A las jóvenes generaciones se les forma e instruye en derechos, incluso los propios: los de los niños, niñas y adolescentes.https://2a8357a8c23cae6a397908092e251e85.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

En los siglos XVIII y XIX nacieron los derechos civiles y políticos, llamados de primera generación, que tienen como valor la libertad humana y entre los que se reconocen los derechos a la vida, a la libertad, a la seguridad y a la propiedad, entre otros (derechos civiles) y los derechos al voto, a la asociación, a la huelga, entre muchos (derechos políticos). En los siglos XIX y XX emergen los derechos sociales y económicos, llamados también de segunda generación, que tienen como valor la igualdad y entre los que se reconocen los derechos a la salud, a la educación, al trabajo, a una vivienda digna, entre tantos. En los siglos XX y XXI se reconocen los derechos a la Justicia, la paz y la solidaridad, llamados también de tercera generación y basados en la confraternidad, entre los que se destacan los derechos a un medioambiente limpio, a la paz y al desarrollo. Existen hasta los derechos difusos, esos que pertenecen indivisiblemente al colectivo y al individuo y que pueden ser ejercidos por uno en nombre de todos.

En el llamado Estado social democrático y de derecho el ciudadano es un foco de derechos y de políticas públicas. Se diluye así la delegación de la antigua democracia representativa. El Estado garantiza el ejercicio igualitario de todos los derechos.

Los derechos fundamentales, que nacieron como utopías sociales o construcciones abstractas, reciben hoy consagración sustantiva en las constituciones de la mayoría de países del mundo. El desafío de este siglo es y será la diversidad como supremo derecho; sus bases y alcances seguirán generando tensiones y resistencias, pero nada parece contener esta avalancha arrolladora de reclamos vindicativos.

La pregunta que pocos se hacen es ¿y los deberes? El silencio es tácito. Y es que en cualquier contexto la ciudadanía responsable es una moneda de dos caras. Tiene una dimensión activa (en derechos) y otra pasiva (en deberes). En la primera participa de los beneficios de la vida colectiva de forma igualitaria; en la segunda aporta valor, desarrollo y sostenibilidad a la convivencia colectiva. Vivimos en una sociedad desbalanceada: fortificada en derechos y deficitaria en deberes.

Una comunidad de derechos sin obligaciones es una reivindicación fallida; un “orden” inviable. En ella todos reclaman lo que nadie quiere hacer, o, como decía Oscar Wilde: “El deber es lo que esperamos que los demás hagan”; y el derecho, agregaría yo, “es la pretensión para exigir lo que nadie quiere hacer”. Mahatma Gandhi, por su parte, afirmaba que “todo derecho que no lleva consigo un deber, no merece que se luche para defenderlo”.

Hemos construido y sustentado una cultura de contestación sin acción, de crítica sin proposición, de pasiones sin estructuras y de denuncias sin sustentación. Los llamados a correcciones cuando no son impersonales se dirigen a los gobiernos o a la clase política, convertidos en centros de imputación de todas nuestras quiebras, como si todas las obligaciones dependieran de ellos. Cada día se renueva la oportunidad para reclamar, pedir y exigir sin mostrar a cambio los compromisos compensatorios. Nuestra cotidianidad es una sola queja. El tema aquí es saber si somos parte del problema o de la solución. Denunciar no es remediar ni convierte a nadie en héroe y el Estado no está para satisfacer todas las demandas.

Siempre he dicho que en sociedades de fuertes insolvencias como la nuestra participar dejó de ser elección; es obligación. Ello es debido a que ya no es posible dar respuestas individuales a problemas colectivos. Sustraer los intereses propios de los comunes es quimérico, y es que el régimen de convivencia es cada vez más interdependiente, por más concentrada y desigual que sea la organización social.

Es posible resolver el problema de la seguridad personal o familiar con un vigilante privado, la educación con un buen colegio, la energía con un generador, el transporte con vehículo, la salud con un seguro médico internacional, pero nada ni nadie podrán redimirnos del riesgo de vivir en un país sin instituciones operantes, aunque vivamos de la Anacaona a Casa de Campo en vuelo de helicóptero. ¿Los derechos? Muy bien ¿Y los deberes? ¿Pa’ cuándo?”

AUTOR

José Luis Taveras Abogado, académico, ensayista, novelista y editor.

joseluistaveras2003@yahoo.com

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Cuando Nicodemo, José de Arimatea y Pablo conocieron a Jesús de Nazareth fue en secreto.

Los dos primeros eran miembros del Sanedrín, el famoso consejo de personas de la tercera edad que decidía todas la acciones de justicia en Israel por mandato impuesto por Moisés, quien recibió la encomienda de su Dios de “coger 70 de entre los ancianos de Israel y haz la Asamblea de Israel”, constituyéndose en tribunal supremo en materia penal, civil y sobre todo religiosa con la aplicación estricta de la Torah o Ley Sagrada.

Pablo logró conocerlo, después de la resurrección, cuando se dirigía a Damasco en persecución de simpatizantes del cristianismo.

Las escrituras cuentan que Saulo, nombre original de Pablo, antes de ese momento era un enemigo acérrimo del cristianismo.

En conclusión, los tres personajes conocieron en secreto al que se promovía como el hijo del padre, los primeros a espaldas del sanedrín y el último de una manera tan especial que lo obligó convertirse al cristianismo.

De ahí en adelante, las reuniones secretas, los cónclaves entre tránsfugas, los acuerdos de aposento y todo tipo de negociación política es factible.

Hoy en día, la República Dominicana sigue con ese patrón de concertación y todo está dado para que quienes luchan por una causa, si no logran un tipo de consenso coyuntural, jamas lograrán su objetivo.

¿Quo Vadis?

F. Javier Blasco escribió y publicó que Quo vadis es una expresión latina que significa ¿Adónde vas? Se la vincula a una tradición cristiana que gira en torno a San Pedro cuando allá por el año 64 se incrementó la persecución contra los cristianos por parte del Emperador Nerón al ver que el número e influencia de estos iba en aumento. Por aquel tiempo, y de acuerdo con los Hechos de Pedro, este sufrió un arrebato de temor a ser ejecutado y decidió abandonar la ciudad de Roma; pero, nada más iniciar su escapada se “encontró” con Jesucristo reencarnado que iba cargando una cruz. Pedro se le acercó y el preguntó: “Quo vadis Domine”-¿Adónde vas, Señor?- a lo que Cristo contestó: “Romam vado iterum crucifigi” -Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo-. Avergonzado por su actitud, el discípulo volvió Roma y continuó su ministerio hasta que murió crucificado.

Por derivación, solemos emplear dicha frase siempre que nos enfrentamos a situaciones graves y nos preguntamos a nosotros mismos o a los responsables de dicha situación, cual es el camino que debemos emprender o, también se usa si tratamos de reprochar una dirección o deriva adoptada si aquella pueda ser causa de nefastas consecuencias para una colectividad o empresa.

Una carta de gran trascendencia y en términos muy contundentes fue difundida ayer.

Merece ser congratulado con gran efusión el autor y firmante de semejante instrumento para contribuir con la transparencia, en el día número 85 del mandato presidencial.

Es un oficio, como dicen en las oficinas del gobierno, que va a pasar al epistolario histórico como una especie de pieza de soporte a la institucionalidad.

Así lo reseña Diario Libre

Luego de la visita del Canciller dominicano al hermano país con el cual compartimos La Hispaniola, se espera el fortalecimiento de la aplicación de las medidas oficiales sobre inmigración.

Los elefantes nunca olvidan las ofertas que se hacen y no se cumplen.

Tampoco olvidan algunas cosas que se hacen por sorpresa.

Salen a relucir como si fueran el conejito o la paloma blanca del sombrero de un mago y sorprenden a los contribuyentes con enormes inversiones que atemorizan, ya que a todas luces parecen innecesarias.

En la región este de la República Dominicana se han visto algunos ejemplos, entre ellos una Plaza para corrida de toros en Hato Mayor y un inesperado aeropuerto en Bávaro que ahora resulta “lesivo al interés público” por una serie de razones expuestas recientemente por el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC).

Las promesas de campaña, muchas veces, no son de ninguna importancia para el oferente, pero como candidato que necesita conseguir votos, ofrece de todo y en caso de ser elegido, solamente cumple las que son de su interés.

Ese interés se mide en función de lo que le pueda reportar como ventaja personal la ejecución de una obra.

El típico ejemplo ha sido vivido en los últimos siete u ocho años con grandes inversiones en infraestructura con el propósito de obtener ventajas mediante el otorgamiento de obras a vinculados o vinculadas con fines de que aportaran económicamente con la gestión proselitista del candidato gubernamental.

En Nagua hay un malecón inconcluso, en Azua una vía de circunvalación que ha sido calificada como prioritaria, pero ahí está la trocha llena de matorrales y algunos chivos que hacen delicias de las yerbas que van creciendo.

Ahora tenemos un gran dilema:

1) El costo del año escolar 2020-2021 ha sido estimado en 50,000 millones de DOP.

2) Será imposible poder llegar a toda la población escolar por vía virtual y se corre un gran riesgo sanitario con efecto multiplicador si se abren las escuelas.

3) Países como Alemania, España, Francia y otros más están tomando medidas urgentes para confinar a la población, mientras en República Dominicana disfrazan un establecimiento de diversión como templo de oración para hacer fiestas durante el periodo de emergencia.

¿Cual es la solución?

Hay que invertir esos 50,000 millones en alimentación apropiada para reforzar la salud a base de vitaminas y otros medios para subirle las defensas a la población. Nunca deberá pensarse en llenar la barriga de la gente a base de carbohidratos y baratijas en funditas que dan pena.

Las boticas populares deben obsequiar o vender kits de suplementos alimenticios a base de vitaminas C, D y otras que sean aconsejables para subir la defensa de la población.

Solamente así podrán esperar a que termine el peligro de la pandemia para que la enseñanza pública se reactive como aconsejan las circunstancias.

En algunas regiones de la República Dominicana es una tradición preparar una bebida a base de ruibarbo con malta “alemana” para reforzar las defensas y conservar un aspecto juvenil.

Los reportes que pueden obtenerse por vía de la internet sobre el ruibarbo, son muy importantes y no hacen alusión a la vieja tradición que hemos citado.

“El consumo de ruibarbo puede aportar diversos beneficios para la salud, estos son:

  • Mejorar la salud de los ojos, por contener luteína, un antioxidante que protege la mácula de los ojos;
  • Prevenir enfermedades cardiovasculares,por contener fibras que reducen la absorción de colesterol en el intestino y antioxidantes que previenen la ateroesclerosis;
  • Ayudar a regular la presión arterial y mejorar la circulación sanguínea, pues posee antioxidantes que le proporcionan un efecto antiinflamatorio y es rica en potasio, un mineral que ayuda a relajar los vasos sanguíneos, favoreciendo el paso de la sangre por las arterias;
  • Mejorar la salud de la piel y prevenir espinillas,por ser rico en vitamina A;
  • Podría prevenir el cáncer, por contener antioxidantes que evitan el daño de las células causado por la formación de radicales libres;
  • Favorecer la pérdida de peso por tener pocas calorías;
  • Fortalecer el sistema inmunitario, por ser rico en selenio y en vitamina C;
  • Aliviar los síntomas de la menopausia, por contener fitoesteroles, los cuales ayudan a reducir los sofocos (calores súbitos);
  • Mantener la salud cerebral, pues no solo es rica en antioxidantes, también contiene selenio y colina que ayuda a mejorar la memoria y prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la demencia senil. 

Es importante mencionar que estos beneficios se encuentran en el tallo del ruibarbo, debido a que sus hojas son ricas en ácido oxálico, una sustancia que puede causar serios problemas de salud, pues cuando es consumida en grandes cantidades puede ser nefrotóxica y ejercer una acción corrosiva, su dosis letal es entre 10 a 25 g dependiendo de la edad.”

Se sabe que el “ruibarbo con la cerveza”, como muchos de nuestros campesinos denominan al extracto de malta, no falla contra el estreñimiento y para mantenerse joven.

Algunos curanderos lo preparan en botellas y pocos conocen el secreto.

Faltaría que el Ministerio de Salud Publica oriente al consumidor con respecto al ruibarbo, el cual, se vende libremente en farmacias en forma de polvo obtenido a partir de su secado.

Todo parece indicar que cada nación que se ha involucrado en tener un emblema que caracterice sus atractivos turísticos, culturales, industriales y demás indicativos que sirvan para mercadeo, ha tenido que enfrentar muchos conflictos.

Veinte o veinticinco años atrás, se han estado lanzando mensajes insinuantes para ver si alguno se pega y por ahí empezar a contagiar el mundo. Se habló de la “Singapur del Caribe” y fue el primer mensaje mercadológico de esa época que cayó en el vacío.

Luego se escuchó un piropo de mal gusto que pretendía denominar al país como el “Nueva York Chiquito”, que se fue borrando con una realidad a todas luces radicalmente diferentes. Por suerte, ya la gente se ha olvidado de eso, pero lo usa como escarnio de cuando en cuando.

En años recientes se divulgó la especie de que República Dominicana “lo tiene todo”, pero la gente incluía en ese eslogan un dejo del amargo sabor de la corrupción, la impunidad y una serie de delitos que se cometen desde el poder.

Ahora, bajo la presidencia de un gobierno que todavía no ha llegado a los primeros cien días de gestión, se han embarcado en un rollo que, aunque sea con buenas intenciones, ha traído muchas inquietudes que van desde su imagen de marca hasta la robustez de la organización que dará seguimiento y cumplimiento de las normas que se deriven del impacto que deberá provocar a nivel internacional una gestión mercadológica que se imponga frente a otros países que nos llevan muchos años por delante.

La República del Mundo

La República del Mundo tiene su historia.

En el año 1243, se formó el primer consejo, que hasta ahora sigue, en la República de San Marino para organizar la política comunitaria.

En 1291 el Papa Nicolás IV le garantiza a San Marino “la primera República del Mundo”. Su independencia fue confirmada por el Papa Urbano VIII en 1631.

Hay mucha historia desde esa época, pero, los elefantes nunca olvidan.

El Diario Libre correspondiente al 21 de octubre de 2020 estrena una directora. Se trata de una dama que domina el arte de escribir con propiedad y sabe elaborar la crítica con un modelo de altura inigualable. Ha hecho un ejercicio profesional de muchos años en ese diario, que avala su merecida designación.

En el transcurso del día, se han tomado importantes decisiones, que a todas luces, están motivadas por el AM escrito por Inés Aizpún y que se transcribe a continuación:

“Puede llamarse barrilito. O como prefieren los senadores, Programa de Asistencia Social. Son aproximadamente 250 millones de pesos al año (que se sepa) que los senadores utilizan para repartir en su nombre en las provincias donde luego piden el voto.

Es legal, porque ellos son los que aprueban el presupuesto. Pero es un abuso de poder y una manipulación de su electorado financiada con el dinero de los contribuyentes. Porque la asistencia, la caridad, la filantropía, la ayuda se debe hacer con el dinero propio, no con el ajeno.

Como comentaba recientemente un periodista, tampoco los legisladores se han encontrado con una protesta social en las puertas del Senado como se encontró la Junta en la Plaza de la Bandera. Se rechaza, pero no se combate con determinación. El barrilito es parte de la corrupción sistémica que se ha mimetizado en la realidad política nacional.

Los legisladores jóvenes basaron parte de su campaña en denunciar esta anomalía democrática y prometer que introducirían proyectos para eliminarlo. Han perdido la oportunidad de hacer ver que tienen otra visión de la política, que los viejos vicios pueden combatirse desde dentro y que están dispuestos a regenerar la democracia.

La función de los senadores no es brindar asistencia social. Son representantes de sus provincias y podrían si quisieran ejercer grandes presiones para que los planes sociales del Gobierno de turno lleguen a sus demarcaciones.

Tampoco valen eufemismos como Oficina Técnica Legislativa. Eso tiene toda la vocación de convertirse en una oficina política para uso y ventaja de quien la dirija.

El Senado tiene funciones definidas en un Estado que respeta la separación de poderes. El barrilito no entra ahí”.

Es innegable que el mentado barrilito debe ser erradicado, pero se deben conjugar varias acciones como base para crear las condiciones para su desaparición.

Una de ellas debe ser la prohibición de la reelección de los legisladores, por ser un incentivo para atraer votantes a base de acciones “caritativas” financiadas por el barril sin fondo de la nación.

Mientras exista esa asignación, nadie debe estar exento de ser fiscalizado por parte de la Cámara de Cuentas o la Contraloría General de la República, por tratarse del uso de fondos procedentes de las arcas del Estado.

El entusiasmo que desde el 16 de agosto de 2020 se ha visto por el fomento de la actividad turística en República Dominicana no tiene parangón en la historia.

Es un auténtico desborde de optimismo, a pesar de que estamos en medio de una crisis sanitaria, a causa del coronavirus que ha despachado de la faz de la tierra casi un tres por ciento (2.887%) de la población que ha sido contagiada.

El presidente Luis Abinader ha anunciado obras turísticas de gran envergadura en Pedernales, Montecristi, Puerto Plata y otros puntos estratégicos que serán claves para ese esperado desarrollo.

En la ciudad capital se han rumorado algunas acciones en pro de echarle combustible a la industria sin chimeneas y parece ser que se han olvidado de la emblemática calle El Conde, llena de “buhoneros que arrabalizan con ruido y con artículos de tienda de recuerdos disfrazados de artesanía local y esperpentos “artísticos” se apropian del espacio de todos”, como fuera descrito recientemente por Inés Aizpún en uno de sus acostumbrados trabajos periodísticos en Diario Libre.

Se nos ocurre pensar, lo exitoso que ha sido el hecho de que la famosa calle Corrientes de Buenos Aires, desde abril de 2019, empezó a usarse a manera de ensayo, hasta convertirla en dos carriles, uno peatonal y otro vehicular, con ciertas reglas en cuanto a horarios, velocidad y otros detalles importantes para disfrutar de toda la riqueza cultural de esa arteria.

Calle Corrientes, Buenos Aires, Argentina

La República Dominicana puede hacer algo semejante con El Conde. Nos imaginamos los vehículos transitando desde la calle Palo Hincado hacia Las Damas y una reingeniería de las actividades donde deben primar el buen arte, la cultura y los lugares destinados a llenar necesidades de alojamiento y comida.