Cuando los gallos relinchan

Minerva, la que fue a mi casa paterna a obtener la firma aprobatoria de mi abuelo para que apoyara la reelección de Rafael Trujillo y lo que sería la proclamación de 1955, como “Año del Benefactor de la Patria”, quedó asombrada cuando el viejo le dijo que no lo haría.

Entonces fue cuando la conversación entró en el terreno de las explicaciones y convencimiento a la joven mujer acerca de su abstención de firmar el documento, al tiempo que trataba de endulzar el oído de la dama con algunas cosas que no fueran a inducirla hacer un reporte que pudiera perjudicarle en los peores momentos de la dictadura y ser calificado como “desafecto” del régimen.

Para esa época, se acostumbraba a recoger firmas de las personas para darle un carácter de plebiscito a la mayoría de las acciones importantes del tirano, pero las personas designadas para esos trabajos siempre eran escogidas en lugares muy distantes de los empadronados con fines de descartar desviaciones y “errores voluntarios” en la labor asignada, por razones de amistad o parentesco familiar con los entrevistados.

El encuestador o recogedor de firmas se presentaba, como lo hizo Minerva al principio, con su nombre y apellido y comunicaba el propósito de su visita.

Como el sabio abuelo, había memorizado el nombre de su interlocutora, le preguntó:

-¿Quién escogió el nombre de Minerva para tí? Si ha sido tu padre, supongo que sería por admiración a esa diosa romana de la sabiduría que tanto fue implorada por los guerreros romanos para ganar las incontables batallas aludidas por Virgilio en la Eneida y que llenaron de honor y gloria al imperio.

  • –  Pues, que yo sepa, había una tía de mi madre a quien ella quería mucho y por eso me puso su nombre.
  • –  Tampoco supieron tus padres quien fue Atenea?
  • –  No, ni creo que les interese. y a mi lo único que me interesa es que usted me de una explicación acerca del porqué se ha negado a firmar el documento.
  • –  Ante el admirable influjo de su avasalladora mirada de Afrodita, lo único que puedo decirle es que no dispongo de cualidades en el cúmulo de materia gris que encierra mi envoltura craneal, que me permita estampar mi rúbrica en ese pliego.
  • –  Y qué significa ese paquete de frases que usted dijo?
  • –  En algo tan sencillo que puede resumirse en pocas palabras. ̈Yo no se leer ni escribir. ̈
  • –  Pues gracias y que pase un buen día.

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